Descubren una nueva especie de tortuga marina gracias a un fósil que estuvo guardado más de 60 años en un museo


Un espécimen fósil de una tortuga marina que había sido recolectado en la década de 1950 por el geólogo suizo Otto Renz durante una expedición en la región de Cuña de Cuiza, departamento de La Guajira, Colombia, resultó ser de una especie que no había sido descubierta hasta el momento.

Un estudio publicado por un grupo de paleontólogos suizos en la revista de divulgación científica Swiss Journal of Palaeontology, explica las particularidades del ejemplar redescubierto y nombrado como una nueva especie, Craspedochelys renzi, que data del Cretácico inferior, es decir, hace más de 125 millones de años.

El fósil se conservó en excelentes condiciones a lo largo de seis décadas, incrustado en una matriz de caliza biosparita. Los expertos aclararon que estaba etiquetado de forma correcta, con información sobre la localidad donde fue hallado, pero el avance de la tecnología y las nuevas preguntas que se hicieron los científicos, resultaron claves.

“Se resguardó en las colecciones paleontológicas del Museo de Historia Natural de Basilea, Suiza, donde permaneció olvidado durante más de 60 años en los gabinetes de colecciones de invertebrados fósiles”, indicaron los paleontólogos que realizaron el hallazgo en la introducción del paper publicado.

Dos de los coautores, Jorge D. Carrillo‑Briceño y Loïc Costeur, realizaron un examen de la colección de fósiles de América Latina y así encontraron el holotipo del caparazón y otros restos óseos.

Analizaron parte del caparazón articulado, huesos de las extremidades posteriores y varias vértebras caudales mediante fotografía de alta resolución y microscopía digital, lo que les permitió identificar detalles anatómicos determinantes.

Detallaron las medidas del caparazón preservado, de 25,5 centímetros de largo y 23,1 de ancho. El plastrón -la estructura aplanada que conforma la parte ventral del caparazón de las tortugas- conservado casi completo en forma de V en el lóbulo posterior.

Todas esas particularidades permitieron ubicar la especie dentro de la familia extinta de tortugas Plesiochelyidae.

La nueva especie de reptiles marinos, denominada Craspedochelys renzi, pertenece a un linaje de tortugas marinas primitivas cuyo registro fósil se concentraba hasta ahora en Europa en el Jurásico tardío.

Pero este hallazgo en el norte de Sudamérica implica reconsiderar los patrones de dispersión y la supervivencia de las tortugas marinas primitivas, ya que no solo se clasificó el fósil, sino que se analizó el contexto geológico y su posición en el árbol evolutivo.

Los resultados sugieren que estas tortugas habitaron también el norte de Gondwana durante el Hauteriviense, el piso del Cretácico inferior, por ende se amplía el mapa temporal y geográfico del grupo.

“Ese contexto sugiere un ecosistema marino dinámico, posiblemente con alta disponibilidad de nutrientes, donde estas tortugas adaptadas a aguas litorales pudieron desarrollarse”, señalaron los paleontólogos que lideraron la investigación.

A lo largo de su evolución, distintos grupos no relacionados de tortugas se adaptaron una y otra vez para vivir en ambientes marinos y litorales. En este caso, también se plantea la posible coexistencia de distintos linajes de tortugas marinas, que compartieron hábitats durante el Cretácico temprano.

Esto que implica cambios en la concepción de la historia evolutiva de estos reptiles marinos, con un rango geográfico y temporal más amplio.

“Es el registro más joven conocido hasta ahora de los thalassochelydians en todo el mundo, del Hauteriviense -la etapa del Cretácico inferior que se ubica entre los 132 y los 125 millones de años-, y el segundo registro del grupo fuera de Europa”, aseguraron en el artículo.

Ese desplazamiento obliga a reconsiderar los patrones de dispersión y supervivencia de las tortugas marinas primitivas. Aunque implica volver a analizar toda la información disponible, la publicación del material generó entusiasmo en la comunidad científica.

Los resultados demostraron que piezas almacenadas correctamente pueden aportar información esencial al ser analizadas con nuevas metodologías y la actualización constante de las herramientas.

Fuente: www.clarin.com

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